Dolor cervical o cervicalgias o dolor de cuello… tantos nombre para una misma dolencia

¿Al final del dia tienes una molestia en el cuello que no te deja dormir? ¿Se te duermen lo brazos o se te quedan “dormidos”?, ¿notas tensión en la parte alta de la espalda?, estas son diferentes maneras de definir los muchos problemas que producen el dolor cervical, según el Instituto Nacional de Estadística (INE)  “El principal problema que afecta a la salud de los españoles es el dolor cervical”, que revela que 1 de cada 4 españoles mayores de 16 años, aproximadamente 10 millones de personas, acude a su médico con esta característica.
Alrededor del 25% de los varones y el 34% de las mujeres han tenido alguna vez un episodio de cervicalgia en su vida. Hasta los 60 años, los cuadros de dolor en la columna cervical son más frecuentes en las mujeres, pero a partir de esta edad los términos se invierten y son los hombres los que los sufren en mayor proporción.

La existencia de dolor en la región cervical está muy relacionada con el tipo de trabajo que se realice. Es frecuente en profesiones muy sedentarias (como es el caso de los oficinistas, conductores, por nombrar algunos), ese sedentarismo, unido a la falta de ejercicio hace que haya una musculatura muy débil en el cuello, resintiéndose con gran facilidad en cuanto se realiza un trabajo un poco más duro de lo habitual.

También es frecuente en aquellos oficios que exigen una gran sobrecarga de la musculatura cervical, debido a que trabajan muchas horas con el cuello inclinado hacia adelante. En este caso puede que la musculatura no sea débil pero el esfuerzo al que se le somete es mayor que su resistencia, apareciendo por ello el dolor. Ejemplo típico de estas profesiones son las mecanógrafas, las costureras y las personas que se encuentran en una cadena de montaje.

Vamos a empezar por el principio…

col3La espalda, esa gran desconocida, formada por 29 vértebras (7 cervicales, 12 dorsales, 5 lumbares y 5 sacras, aunque éstas últimas están todas soldadas entre ellas formando un solo bloque óseo llamado sacro), resulta que es sin duda el sistema articular más complejo del cuerpo humano, y su función es el sostenimiento de la cabeza, así como garantizar una gran cantidad de movimientos respecto al tronco, es lo que nos permite mantenernos erguidos, es de donde salen y llegan todas los “nervios” que dan sensibilidad a nuestro cuerpo, que controlan nuestros órganos, y que nos permite mantenernos equilibrados al estar en una posición difícil como es la bipedestación (mantanerse de pie sobre 2 pies… os habéis fijado que muy pocas especies tienen esta característica, mantenerse sobre una base muy pequeña y una gran altura?). A parte de todo esto, protege en su interior un gran “cable”: la médula espinal, y todo eso lo hace gracias a 29 huesecillos (las vértebras), unos discos entre ellos para amortiguar y un montón de músculos pequeños y un grupo de músculos más grandes, que funcionan a la perfección y nos permiten hacer infinidad de movimientos.
Se calcula que movemos la cabeza unas 600 veces a la hora (si, has leído bien, 600!!!), si a eso le unimos que cada vez mas, la expectativa de vida es más larga, el trabajo, la vida sedentaria y la pérdida de masa muscular que la acompaña acaba, de manera irremediable, provocando una degeneración de esa zona que en ocasiones puede ocasionar sitomatología dolorosa.

Entonces, qué diríamos que es el dolor cervical o cervicalgia?

Es un dolor en la zona cervical (el cuello) que se caracteriza por limitaciones funcionales y dolores que a menudo se difunde a la región nucal, a la escapular y a la espalda. Los movimientos del cuello llegan a quedar muy limitados debido al dolor, incluso llegando a afectar a la articulación temperomandibular (algo tan simple como abrir y cerrar la boca) o incluso a los bazos. Pocas veces nos encontraremos una cervicalgia de forma aislada. Según los casos estará acompañada de:
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  • Procesos inflamatorios.
  • Atrosis y hernias que provocan pinzamientos.
  • Dolor interescapular que por norma general afecta a un solo lado.
  • Dolores en la zona del trapecio.
  • Dolor que irradia por los brazos.
  • Dolores en el cogote (cervico-occipitales) con sensación opresiva frecuente.
  • Migrañas, las cuales a veces se acompañan de “dolor en el fondo del ojo”.
  • Dolores generales de cabeza.
  • Dolor en la mandíbula o cerca de la oreja.
  • Limitación de movimientos (no alzamos bien los brazos, giramos el tronco para mirar a un lado en lugar de girar la cabeza…).
  • Incluso pueden llega a haber alteraciones vasculares.
El dolor cervical puede asociarse, también, a diversas manifestaciones sensoriales, como: sensación de vértigo y pérdida de concentración y de memoria.

Y porqué ocurre esto?

Al igual que ocurre en los dolores lumbares, podríamos clasificar el dolor cervical en dos grandes apartados:
  • Las cervicalgias agudas, el dolor aparece de forma brusca o rápida (en cuestión de horas), relacionada con movimiento violentos o forzados, frío, corrientes de aire o por mantener una posición lesiva durante mucho rato (por ejemplo, con la tortícolis, cuando nos levantamos al día siguiente y no podemos girar la cabeza). Este tipo de cervicalgia se acompaña de dolor y gran limitación de la movilidad y suele ceder de manera espontánea en 6 o 7 días. Esta, al igual que en las lumbalgias, también se subclasifica en una etapa “subaguda”, donde el dolor con intensidad moderada o leve, dura semanas o meses y acaba desapareciendo (en menos de 3 meses). Este tipo de cervicálgias puede repetirse (lo que técnicamente se dice, recidivar) y llegar a evolucionar a una cervicálgia crónica.
  • Las cervicalgias crónicas, es un dolor que lleva con nosotros al menos 3 meses, ya es como de la casa, la intensidad es moderada o leve pero puede llegar a durar años, por norma general no tiene períodos de remisión total aunque la intensidad suele fluctuar. Suele acompañarlo una escasa o nula limitación de la movilidad aunque los movimientos extremos (es decir llevar la cabeza al tope a la hora de girarla) son dolorosos, este tipo de dolencia es mas frecuente en mujeres que en hombres.

Por norma general, la edad es un factor determinante en el origen de la aparición de dolor en la columna cervical, de tal modo que hasta un 85% de la población por encima de los 65 años está afectada de artrosis (degeneración de las vértebras cervicales que provoca una cervicalgia crónica, aunque pueden haber episodios de aguda).

La segunda causa más frecuente está relacionado directamente con los traumatismos (los más frecuentes son accidente de tráfico y deportivos), y este es un terreno más abonado a la gente más joven, aunque también tienen mucho que ver las sobrecargas de la musculatura por la profesión o por problemas posturales.

Latigazo cervical

Latigazo Cervical

Latigazo Cervical

Una de las lesiones que puede ocasionar dolor en el cuello es el latigazo cervical. Dicho término engloba las lesiones de las partes blandas producidas por un traumatismo violento, en el que se produce de forma combinada una elongación muscular y un esguince ligamentoso, para decirlo de otra manera y poderse imaginar que es lo que ocurre en un latigazo cervical, imagínate que estás parado tranquilamente en tu coche y recibes un golpe muy fuerte por detrás, debido a eso, tu cabeza se va para atrás (la espalda no porque está apoyada en el asiento) hasta su máxima extensión (hiperextensión cervical), para luego bruscamente volver hacia adelante haciendo una flexión de la cabeza. Esos dos movimientos bruscos de atrás-adelante provocan la “enlongación musuclar” (el músculo se estira más de lo que está habituado de forma brusca) y también hay un esguince de los ligamentos por una extensión brusca y forzada de los ligamentos (esguince ligamentoso).

Este tipo de lesión (latigazo cervical o en inglés whiplash) puede cursar con:

  • Dolor en el cuello y cabeza, con o sin irradiación.
  • Dolor a nivel lumbar.
  • Contracturas.
  • Rigidez.
  • Disfagia (dificultad para tragar, sobre todo, líquidos).
  • Afectación auditiva con o sin vértigos
  • Alteraciones de la memoria.
  • Alteraciones visuales.
  • Disfunción de la articulación temporomaxilar (no cierra bien la mandíbula o nos queda desencajada).

Traumatismo deportivo

En los accidentes deportivos, sobre todo en la práctica de deportes de equipo. Especialmente graves son las lesiones producidas al tirarse al agua desde una gran altura, tanto en piscinas como en ríos con poca profundidad. El impacto de la cabeza con el suelo de la piscina o con alguna piedra produce una fractura en la columna, habitualmente a nivel de la quinta y sexta vertebra cervical. En algunos casos, el paciente queda tetrapléjico sin poder mover los brazos ni las piernas de manera irreversible, además presenta una pérdida de la sensibilidad en todo el cuerpo por debajo del cuello.

La artrosis cervical

Empezaré definiendo un poco la artrosis, que es una enfermedad producida por el desgaste del cartílago, tejido que hace de amortiguador al proteger los extremos de los huesos y que favorece el movimiento de la articulación. En la artrosis, la superficie del cartílago se rompe y/o se desgasta, lo que provoca que los huesos se muevan el uno contra el otro y genera fricción, dolor, hinchazón y pérdida de movimiento en la articulación.

La artrosis puede afectar a cualquier articulación del cuerpo. No obstante, las más frecuentes son la artrosis cervical, la artrosis lumbar, la artrosis de la cadera y la rodilla, y la artrosis de manos, y pies, que suele presentarse a partir de los 50 años. La artrosis cervical es una enfermedad degenerativa de las articulaciones de la columna cervical por medio del desgaste o por un traumatismo mal recuperado que ha dañado el cartílago, llegando a una cronificación de la lesión.

Progresivamente, va avanzando la degeneración hasta afectar a los discos intervertebrales y las vértebras, creando “trocitos” de huesos (osteofitos) en lugares donde no debería haber huesos, estrechando el espacio entre vértebras, la médula espinal y los nervios, eso provoca que haya una compresión de los nervios, y éstos se “enfadan” y se inflamen y como consecuencia de esto aparece el dolor cervical y en los hombros e incluso brazos.

Los síntomas de la artrosis cervical pueden ser uno o mas de los siguientes:

  • Dolores de cabeza.
  • Debilidad muscular con sensación de adormecimiento en brazos, hombros, manos y dedos incluso pérdida de sensibilidad.
  • Pérdidas de equilibrio.
  • Dolor crónico en el cuello, más fuerte con el movimiento.
  • Rigidez con limitación en los movimientos del cuello.

Técnicas que empleo para tratar este tipo de cervicalgia

  • Sotai-Ho. Utilizaría esta técnica si el dolor es agudo o subagudo, también como “deberes para casa” para la persona.
  • Acupuntura. Usando diferentes puntos, tanto locales como distales, para poder equilibrar el síndrome que provoca esta molestia.
  • Moxibustión y/o termotécnica. En caso de que el dolor venga por un desgaste o por frío (incluso el uso de aguja de acupuntura calentada por la moxa).
  • Shiatsu – Tuina. Es un tipo de terapia muy indicada en el dolor cervical, aunque dependerá de su origen, tal vez no se pueda usar (por ejemplo, un traumatismo o un latigazo cervical en sus primeras horas, mejor ni tocarlo) pero cuando no son estos casos es una técnica muy buena porque a parte de tratar el dolor, equilibra todo el cuerpo, ya que cuando una persona sufre de dolor cervical, va cogiendo posturas “antiálgicas” (no nos engañemos, no nos gusta sentir dolor por tanto nos colocamos de la manera que sea para no sentir ese dolor) y eso acaba provocando otros dolores en otra parte del cuerpo que más tarde o mas temprano aparecerán, así, con esta técnica, relajamos todo el cuerpo y evitamos que aparezcan más molestias.
  • Auriculoterapia. Esta técnica se basa en la colocación de una serie de agujas o unas bolitas magnéticas en ciertos puntos de la oreja y que se dejan durante unos días para aliviar el dolor (normalmente hasta la siguiente sesión).
  • Agujas intradérmicas (akabanes). Son unas pequeñas agujas indoloras que se dejan colocadas sobre la zona dolorida o sobre puntos de acupuntura, cubiertas por un esparadrapo, y que pueden dejarse de 3 a 15 días.
  • Martillo Flor de Ciruelo. Es una técnica de la medicina china donde se una un instrumento para dar golpecitos (suaves) a lo largo de la zona afectada, provocando así una afluencia de sangre a la zona y aliviando el dolor, esta técnica está muy indicada en los casos crónicos.
  • Farmacopea china. Mediante el uso de fórmulas de medicina china, para tratar el dolor y tratar el síndrome que provoca la dolencia.

Ejercicios de Sotai para aliviar y prevenir la cervicalgia  (aguda y crónica).

Tal y como hice en el artículo pasado sobre la lumbalgia, dejo aquí una serie de ejercicios de Sotai, pero esta vez elegiré una serie de ejercicios para tratar los dolores cervicales, al igual que la semana pasada, los siguientes ejercicios elegidos serán unos básicos pero no por ello menos efectivos y que nos ayudarán a bajar el dolor como para prevenir su aparición.

Agradezco a mis amigos de Shiatsu Yasuragi el que me hayan permitido usar sus vídeos publicados en Youtube para ilustrar estos ejercicios de Sotai.

 

Sobre david

David Herrero ha escrito 19 artículos en este blog.

Profesor, terapeuta y socio fundador de Centre Prana. Graduado en Shiatsu (Shiatsu-shi) formado en la Escuela de Shiatsu de Barcelona Prana. Graduado en Medicina Tradicional China formado en CENAC. Coach Life por QuantumBCN. Asociado número 11190 de APTN-COFENAT. Asociado número 80070 de la SAC-AAE. Terapeuta que aporto soluciones eficaces y naturales a problemas de salud cotidianos. Editor del blog divulgativo sobre salud natural y medicina china http://www.david-herrero.com/blog

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